martes, 26 de agosto de 2014

recurrente - 1

Se acercan entre la niebla, sus cabezas metálicas por encima de los pinos. Su avance es lento pero continuo, nada puede pararlos.
Se acercan.
Los haces de luz sobre sus ojos barren el pueblo. A su luz, la única que queda, veo caras blancas, en rictus de pánico. Madres con niños en brazos sin saber para donde ir, gente descalza buscando una salida.

El suelo retumba bajo mis pies con cada paso que dan. Quiero huir, pero no hay escapatoria posible.
Aun así, el instinto tira de mi: la lucha es imposible ¡hay que irse!

y por debajo del pánico, mi mente sigue intentando encontrar una explicación.
¿que son?, ¿de donde han salido?, ¿porqué han venido precisamente aqui?, ¿que hay aqui que quieran?. ¿estamos rodeados? ¿queda algún camino por el que salvarse? ¿ven solo el espectro visible o detectan infrarrojos?... si vieran los infrarrojos, no necesitarían los focos...

Se acercan.
Son bípedos. Tienen la cabeza pequeña sobre unos hombros anchos de los que salen dos brazos muy largos y delgados, que se ensanchan después del ¿codo? hacia unas manos enormes.
El cuerpo y las piernas también son delgados, y las piernas, como los brazos, se ensanchan pasadas las rodillas.

¿están tripulados? ¿son robots? ¿o los teledirigen?
¿quien los envia?

Salen de entre los árboles, como torres más altas que la casa más alta del pueblo y siguen avanzando, siempre al mismo ritmo, sin nada que los detenga, vienen de todas partes, se acercan, se acercan....

Mi corazón va tan rápido que va a explotar, noto su ritmo en las sienes. Me falta el aire. Respiro entrecortadamente, paralizada, los pies clavados al suelo.

Y entonces...
                    ... abro los ojos.


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