martes, 31 de marzo de 2009

Piedra

Todo empieza con una piedrecita pequeña, diminuta. Puede ser sólo una mirada, una sonrisa diferente, un ligero escalofrio en la nuca. Y piensas. Y la piedra crece. Caminando por la calle, fregando los platos, das vueltas y vueltas alrededor de la pequeña piedra. Y cada vez es más grande. Y hay otra mirada, otro escalofrio, ¿un beso?. Y vuelves a girar. Con el tiempo, alrededor de la piedra se abre un surco, un camino bien marcado. Y el surco crece. Y caminas a la sombra de la piedra. Cada dia que pasa la sombra crece, hasta llegar a ser omnipresente. Y ahí está la sonrisa. Un metro más. Y los comentarios...Hasta que te hundes completamente en la oscuridad. Y ya no ves la piedra. No te acuerdas de como empezó. Puedo controlarlo, puedo dejar de pensar. Pero no puedes. Y caminas, caminas, caminas girando siempre. Ni siquiera te das cuenta pero tus pies se mueven, un paso y otro y otro más, siempre girando. Y si no hay más sonrisas,ni escalofrios, ni miradas, el surco, poco a poco, de manera imperceptible se va rellenando, y vuelves a ver la piedrecita. Y te ries de tu propia estupidez. Pero no pisas terreno firme. Un solo fallo. Un solo paso en falso y el terreno se abre bajo tus pies. Y caes, abajo, muy abajo, hasta que todo está negro. Y, de manera inconsciente, muy poco a poco, tus pies empiezan a moverse, y, cuando te das cuenta, estás girando otra vez.
Lleida – 10/12/00

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