sábado, 19 de septiembre de 2009

red

No soy una isla. Soy el centro de una telaraña de luz. Hilos fotónicos salen de mi y me unen con todos aquellos que significan.

Son uniones filóticas que se extienden por el espacio y que brillan cuando la distancia entre nodos disminuye.

Esta mañana un fogonazo me ha cegado, imprimiendo una silueta en mi retina: Un hilo pálido, antiguo, que, acortado después de largo tiempo, resplandecia.

19/09/09

jueves, 7 de mayo de 2009

No se llorar

No se llorar.

La angustia, el dolor, el sufrimiento ensucian my alma, agua estancada que se pudre, miasma interior que nada drena. Mi pobre alma quiere brillar pero no puede porque el peso la hunde hasta el fondo de ese pantano oscuro. Y se queda allí, enterrada en el limo, como una piedra tirada desde la orilla.

La angustia, el dolor, el sufrimiento se acumulan dentro de mi, alimentan el agujero negro de mi pecho. Intentan llenarlo de brea, de alquitrán, de lodo. Pero no se puede llenar lo que no tiene fondo. Todo lo que entra en su esfera de atracción es absorbido hacia él de forma inexorable y, en lugar de desaparecer para siempre en su pozo de gravedad, se clava en él. Mi corazón y mis pulmones son atraídos hacia el pozo, la gravedad los estruja. Mi pobre corazón, viéndose amenazado, intenta comprimir todos los latidos que le quedan en un segundo, mis pulmones se rinden, ceden ante la fuerza negra y el aire que yo lucho por inhalar no tiene a dónde ir.
Ya no tengo pulmones.
Ya no tengo alma.
Ya no tengo corazón.

La angustia, el dolor, el sufrimiento, son YO.

VERDE

Todo el mundo envidia algo.
Y el que diga que no miente.
Yo envidio la constancia que veo en los demás y que soy incapaz de emular.
Envidio esas mentes ordenadas y metódicas, capaces de marcarse un objetivo y cumplirlo.
Yo no soy así. Mas bien lo contrario. Veleta multidimensional, giro y giro, deteniéndome en las direcciones más dispares. He de reconocer que hay en mi mundo algunos vientos predominantes (afortunadamente) que me permiten una cierta lucidez mental.
Pero la verdad es que nunca deja de sorprenderme la cantidad de sitios desde los que puede soplar el viento.

Platón


En un mundo ideal, seriamos capaces de comunicarnos con la mente. en ese mundo, ondas cerebrales armónicas se moverian por el aire, direccionalmente, permitiendo una comunicación perfecta.
Una idea en la mente del emisor se corresponderia, en perfecta aplicación biyectiva, con una idea y una sola en la mente del receptor.
Sin inflexiones de la voz, gestos, situaciones para enturbiarla, llegaría nítida, sin mácula alguna a su destino.
En un mundo así, no habria malentendidos. Un único lenguaje, el de las ideas, nos haria la vida más fácil.
Sé que la vida no funciona así, sé que, aun en el caso de que la humanidad sea en algún punto capaz de comunicarse de mente a mente, nuestros descendientes encontrarán la manera de malinterpretar el mensaje.
En el mundo real ningún avance técnico o biológico, o biotecnológico conseguirá evitar la interpretación del mensaje. Ningún código nuevo hará que sepamos de repente leer entre líneas lo que otro ha escrito ( y estar todos de acuerdo) o interpretar una ironia con el mismo grado de acidez.
En ese mundo ideal que describia, la poesia sería prosa en lineas cortas y sus habitantes, aunque carentes de imaginación, quizás serian más felices.

El Vórtice Sobre Mi

Hay quien dice que los problemas se acumulan en nubes negras sobre su cabeza rayos y truenos incluidos, que ensombrecen su vida y su mirada, dando a su piel un tono gris de acuarela lavada.
Yo veo los mios como un vórtice, con el vértice en mi coronilla y que se expande hacia el infinito muy muy arriba. (gracias Lukyanenko por la imagen)
El vórtice siempre está ahí. Más o menos grande, con muchos colores o pocos. Cada problema tiene su color, no todo en la vida es negro, ni blanco. Y yo voy por la vida con mi vórtice multicolor, siempre fluctuante.
El negro gana los dias de migraña, explota en rojo cuando al colgar el teléfono quiero llorar, franjas verdes lo adornan cada vez que miro el calendario y veo cómo se acercan los dias de tren y yo sigo igual de ignorante, hace tiempo que el lila no me hace sombra, para bien o para mal.

Los dias que se electriza el pelo más que normalmente ¿será porque gira más rápido?

martes, 14 de abril de 2009

indeed

Poetry, indeed, cannot be translated; and, therefore, it is the poets that preserve the languages; for we would not be at the trouble to learn a language if we could have all that is written in it just as well in a translation. But as the beauties of poetry cannot be preserved in any language except that in which it was originally written, we learn the language.
Samuel Johnson, lexicographer (1709-1784)

martes, 31 de marzo de 2009

Tempus Fugit

Una vida. Una sola, lineal, con causas y consecuencias, anteses y despueses, sin vuelta atrás. Eso es lo único que realmente poseemos: nuestra vida; efímera y eterna.

Cuando nacemos el gran reloj de arena que contiene el tiempo del que disponemos, EL TIEMPO, el único tiempo que importa, gira, empieza a caer irreversiblemente. Un grano, segundo, minuto, latido, parpadeo, año, eon detrás de otro y otro, y otro más, imparable, constante y calculador el tiempo de nuestra vida se desgrana, cae, caduca, se gasta, se desvanece, y entonces ya no es.

Es en este tiempo, el nuestro, en el que hemos de encajar, a fuerza de golpes o con toda suavidad nuestros sueños anhelos e ilusiones. Y, entonces, en ese preciso instante, se crea en nuestra pobre e infeliz mente el gran dilema: ¿como decidir qué es lo importante, lo que merece que le destinemos una partida importante del presupuesto de tiempo disponible?

Porque cada segundo que pasas decidiendo es uno menos que te queda, pero, si no decides bien, ¿estás tirando tu vida?
¿echándote a perder? ¿perdiendo el tiempo que no vuelve?

Perder, perder, perder, porque dejar de hacer una cosa para hacer otra también es perderla. Porque elegir una dirección en la que caminar implica descartar el resto.

Y, a veces, si te quedas muy quieta y callada, los puedes oir como caen, susurro casi imaginado, y el balance de decisiones de tu vida deja de importar porque lo que importa es lo que aún queda, todos los granos por caer, los segundos por vivir: la canción del tiempo en tus oídos.

ANTIPRIMAVERA

¿Hasta qué punto merece la pena perder parte de tu independencia, de tu "yo", de esa "persona virtual" que tanto tiempo y esfuerzo te ha costado montar - pieza tras pieza de Lego - para hacerle sitio en los cajones de tu alma a otra persona?
¿Para qué pasar de ser YO a ser NOSOTROS cuando las probabilidades de éxito son tan escasas?
Porque luego esas habitaciones prestadas quedan desiertas. Sólo quedan algún que otro poster en las paredes, fotos rotas: calcetines huérfanos.
¿Y de dónde sacas entonces las fuerzas para, bote de pintura en mano, hacértelas de nuevo tuyas?
¿Cuantas capas de pintura necesitarán para olvidar las sombras que se reflejaron en ellas?

Piedra

Todo empieza con una piedrecita pequeña, diminuta. Puede ser sólo una mirada, una sonrisa diferente, un ligero escalofrio en la nuca. Y piensas. Y la piedra crece. Caminando por la calle, fregando los platos, das vueltas y vueltas alrededor de la pequeña piedra. Y cada vez es más grande. Y hay otra mirada, otro escalofrio, ¿un beso?. Y vuelves a girar. Con el tiempo, alrededor de la piedra se abre un surco, un camino bien marcado. Y el surco crece. Y caminas a la sombra de la piedra. Cada dia que pasa la sombra crece, hasta llegar a ser omnipresente. Y ahí está la sonrisa. Un metro más. Y los comentarios...Hasta que te hundes completamente en la oscuridad. Y ya no ves la piedra. No te acuerdas de como empezó. Puedo controlarlo, puedo dejar de pensar. Pero no puedes. Y caminas, caminas, caminas girando siempre. Ni siquiera te das cuenta pero tus pies se mueven, un paso y otro y otro más, siempre girando. Y si no hay más sonrisas,ni escalofrios, ni miradas, el surco, poco a poco, de manera imperceptible se va rellenando, y vuelves a ver la piedrecita. Y te ries de tu propia estupidez. Pero no pisas terreno firme. Un solo fallo. Un solo paso en falso y el terreno se abre bajo tus pies. Y caes, abajo, muy abajo, hasta que todo está negro. Y, de manera inconsciente, muy poco a poco, tus pies empiezan a moverse, y, cuando te das cuenta, estás girando otra vez.
Lleida – 10/12/00

lunes, 30 de marzo de 2009

Ventanas

Tu cuerpo quedará paralizado por la sed, el sueño y el hambre antes que llegues a demostrar con palabras lo que los ojos demuestran en un instante.
Leonardo Da Vinci